Paula no llevaba pendientes hasta la semana pasada. Cuando ella nació pensamos que no se los poníamos, que ella decidiera cuando quería ponérselos. Y ese momento llegó el segundo día del año 2018.
Ya llevaba una temporada preguntando si ella podía llevar pendientes, siempre le contestábamos que sí, pero que tenía que ser consciente de varias cosas:
Ya llevaba una temporada preguntando si ella podía llevar pendientes, siempre le contestábamos que sí, pero que tenía que ser consciente de varias cosas:
Supuestamente son para siempre.
Duele al hacérselos.
Puede que salga mal la primera vez y tengamos que repetir (siempre que ella quiera).
Así que conociendo que podía pasar y después de un fin de semana que se hizo largo gracias a las preguntas constates de "¿Mamá, iremos el martes? ¿Mamá, cuanto queda para el martes? ¿Mamá me harás los agujeros el martes, no?" y más variantes que Paula pensó, llegó el martes.
Para empezar había que encontrar un sitio donde hacerle los agujeros. Ahora muy pocas farmacias dan ese servicio, así que íbamos concienciadas de visitar varios sitios que podíamos acabar en un local donde hacen piercing.